20091219

Los ladridos

Escuché el disparo mientras giraba la perilla de la puerta principal. El grito de mi esposa y los ladridos del perro. Unos pasos se aceleraron hacia la ventana, al escuchar el chirrido insoportable de las bisagras interrumpiendo el silencio de la casa; subí las escaleras, de dos en dos, y vi cómo un hombre esbelto huía con la ayuda de la noche sin luna. No llegué a tiempo, nunca llego a tiempo. Negro, el perro, lamía el halo de sangre que brotaba de la cabeza de Adriana. El disparo había sido certero, limpio, preciso.

No pasaron dos minutos, cuando escuché el aullido de las sirenas en las patrullas que se acercaban a mi casa; recordé de inmediato que traía conmigo una Smith & Wesson .38; recordé por qué había llegado temprano a la casa: me iba a deshacer de Adriana, pero alguien ocupó antes mi lugar. El trabajo estaba hecho, pero yo no estaba cómodo. Corrí al baño, levanté una loza del cielo falso y, después de limpiar el arma, la escondí junto al dinero que tenía ahorrado. Adriana y yo no nos hablábamos desde hacía una semana, su muerte me importaba menos que nada; pero no podía mostrar mi frialdad ante los oficiales; además, el asesinato, pese a que me ayudaba, no me satisfacía en nada. Tenía que resolver esto yo solo y para eso, debía fingir que mi situación era normal; así la policía dejaría de buscar, como siempre lo hace, y mi caso caería en el olvido de los cientos de archivos guardados en la jefatura. Esta es una ciudad llena de perros que lamen sangre fresca, encargarme del asesino sería fácil, sabía dónde buscar la información, sabía que podía asesinarlo sin problemas, pero debía solucionar algunos inconvenientes primero, debía hablar con Lucía.

Me apuré a cargar el cadáver, me empapé todo lo que pude de sangre y llamé a Negro para que se acercara, la escena tenía que ser lo más dramática posible. Llegó el oficial encargado, me miró y dijo “Mierda”, alejó al perro y agregó “¿Usted llamó al 911?”. Después todo fue muy rápido, me dijo que iban a investigar el caso, me dio unas palabras de consuelo y me aclaró que fue mi esposa la que llamó pidiendo ayuda a gritos. Me preguntó si tenía dinero para ir a un hotel y me pidió que descansara, que ellos se harían cargo de todo. Sabía que no era cierto, que después de unas cuantas horas pensando en la violencia que ha venido en crecimiento, que después de unas cuantas llamadas, llegaría a su casa y comería un par de plátanos y frijoles antes de cogerse a su esposa y dormir. La policía no funciona en esta ciudad de animales, se deshumaniza pronto. Eso era bueno.

Pagué por adelantado la noche en el pequeño motel que quedaba camino a mi casa, le decían “La Carretera” aunque no tuviera ningún rótulo que lo confirmara. Traía conmigo a Negro; fue difícil meterlo a la habitación sin que el encargado se diera cuenta, pero me las arreglé envolviéndolo con mi chumpa amarilla mientras él buscaba las llaves del cuarto. Cuando llegué al pequeño cuarto, rebosante de un hedor fresco a sexo, tomé el teléfono y me apresuré a marcar el número de Lucía. Me contestó ansiosa y me preguntó si lo había hecho, casi logré escuchar los insultos ahogados que estaba a punto de arrojar cuando le contesté que no, me apuré a explicarle todo, le pedí un poco de tiempo, le dije que no podía huí ahora que el oficial de policía me había visto junto al cadáver de mi mujer. No era cierto que me preocupara el asesinato, solo necesitaba tiempo para encontrar al asesino y terminar con el rastro de Adriana, necesitaba que desapareciera de una vez por todas. Dejé a Negro dormido en la habitación y salí esa misma madrugada de regreso a la casa. Cuando llegué revisé todos los documentos de Adriana, la caja donde guardaba sus joyas, el armario que me tenía prohibido revisar y las compuertas de la pequeña juguetera que teníamos en la sala. Había demasiadas cosas desconocidas para mí, tarjetas de crédito de bancos que ni siquiera sabía que existían, juguetes sexuales, joyas desconocidas, cuentas mal hechas en una servilleta y los documentos de un hombre: el asesino, mi víctima.

Adriana nunca fue buena ocultándome cosas, desde el día que nos conocimos supe que su cabello no era negro y que la risa que soltaba con mis chistes era en realidad una risa genuina, que no se hubiera atrevido a compartir con cualquier sujeto que la invitara a una cerveza; aún así, jamás imaginé que saliera con otro hombre, pensé que, pese a que no dormíamos en la misma cama, era cuestión de tiempo para que se percatara de que yo era el verdadero amor de su vida. Desafortunadamente ella no era el mío y, antes de que me pidiera perdón, decidí acabar con ella e irme con Lucía. Fui un estúpido, no solo yo me fugaba de la casa a pasar las noches en moteles y oficinas vacías, no solo yo estaba al lado de un desconocido compartiendo las cuentas de la luz, el agua y el teléfono. Revisé la dirección en los documentos que encontré, las memoricé, subí al baño, destapé la loza del techo y saqué mi dinero y mi revólver. Me despedí por última vez de mis cosas, de mi vida pasada, de mi mentira.

Regresé al cuarto del motel. Mientras giraba la perilla, Negro empezó a ladrar. No era la primera vez que Negro ladraba así, ese sonido lo había escuchado antes, justo cuando empezó todo esto y ahora marcaba cuando iba a terminar. Regresé al despacho, el encargado me preguntó si tenía algún perro en mi habitación, abrí el maletín y le dije que mientras se mantuviera quieto y me dejara de joder podía quedarse un manojo de los billetes que andaba, también le pedí que me cuidara el resto del maletín y le mostré el revólver, creo que fui claro. Subí la escaleras, de dos en dos, y llegué a la puerta de nuevo. Toque una vez; escuché unos pasos que venían desde la cama hacia a mí; oí la mano acercarse a la cerradura y disparé. Vacié la pistola. Los quejidos del amante de mi esposa y los aullidos del perro. Abrí la puerta y Negro salió a saludarme. No me molesté en revisar el cuerpo, estaba seguro de lo que había hecho, recogí el maletín cumpliendo mi parte de la promesa con el recepcionista, dejé mi pistola sobre una pequeña mesa a la par de una lámpara y salí de “La Carretera”.

Aún necesitaba un poco de tiempo para saber que haría después: tenía suficiente dinero para dejarlo todo y un perro que me acompañaría a donde fuera; incluso podía huir de Lucía y empezar de cero, sin alguien que me recordara que tuve una esposa; podía escapar de mi pasado y de esta ciudad de animales donde podía matar a alguien sin sentirme mal. Caminé media hora por algunas aceras de la ciudad, los grises de los edificios parecían cubrir todo el paisaje, recordé a Negro lamiendo la sangre de mi esposa e imaginé las moscas que ahora debían estar comiendo su pestañas en la morgue de una jefatura en ruinas; me senté en la banca de un parque y descansé, lejos de todos los animales de la ciudad, cerca de Negro y lejos de sus ladridos.

El ciclo de mi egocentrismo

es cuando me meto a mi Facebook a través del blog y después vuelvo a este blog por medio del Facebook.

20091218

26

Las mujeres no aman,

ellas ríen, cantan, hablan
y siguen sin amar.

Les hablás de todas tus luces
y te van a dar su cabello,
te van a dar su vida entera y
seguirán sin amar.

Se van siempre,
vuelven y son felices.
Acurrucado las esperás,
dando vueltas en el piso,
buscando un día de esquinas vencidas
aceras gastadas y soles arrepentidos;
pero no hay diferencia entre eso y
un día de gritos y pecho en llamas,
ellas volverán.

Más mujeres que amor,
más dinero que mujeres,
más odio que dios,
más amor que hombres.

Y vendrán sin amor
por siempre
y estaremos esperando.

20091213

Si... (Parte 1)

  • ...Edward Norton apareciera en "12 Monkeys" y no saliera Bruce Willies, sería "Fight Club 2" dirigida por Terry Gilliam.
  • ... Mark Wahlberg saliera en el inicio de "2001: A Space Odissey", sería "Planet of the Apes", dirigida por Tim Burton.
  • ..."3:10 to Yuma" no fuera una película de vaqueros y fuera una película de gansters norteamericanos de principios del siglo XX, se llamaría "Road to Perdition", sin Tom Hanks.
  • ..."3:10 to Yuma" fuera dirigida por Barry Sonnenfeld, aparecería Will Smith y una araña gigante.
  • ...hicieran un remake de "[rec]" en EEUU se llamaría "Quarantine". (Suena familiar)
  • ... en la película "A clockwork orange" no se mostrará uber-violencia y, en lugar de eso, se mostrara más baile, sería una película de Fred Astaire.
  • ...Kevin Spacey no apareciera en "American Beauty", sería un mal capítulo de "Desperate Housewives".
  • ...Arnold Schwarzenegger formara parte del elenco de "American History X", la película se tranformaría paulatinamente en "Terminator: The Judgement Day".
  • ...no existiera el género de la ciencia ficción o películas futuristas, Haley Joel Osment sería un niño de madera.
  • ...le quitaramos todas las escenas de paisaje y grandilocuencia a "The assasination of Jesse James by the coward Robert Ford", duraría 15 minutos y aún así sería larguísima.
  • ...Keira Knightley no saliera en "Atonement", igual saldría en miles de películas de época.
  • ...en "Atonement" apareciera Audrey Tautou, se llamaría "Un long dimanche de fiançailles".
  • ...le quitamos la última media hora a "Audition", veríamos una comedia romántica.
  • ...no apareciera el 'condensador de fluzo' en "Back to the Future", sería una película muy aburrida.
  • ... Batman begins hubiera sido dirigida por Joel Schumacher, el espantapájaros de turno sería el de "The Wizard of Oz" y Batman tendría que recorrer un camino de ladrillos amarillos.
  • ...en "Blood Diamond" actuaran peces, se llamaría "Finding Nemo".
  • ...en "Bolt" actuaran humanos, se llamaría "The Truman Show".
  • ...ponemos un taxi en lugar de un compacto en "Bourne Identity", esta se convierte inmediatamente en "Bourne Supremacy" y si lo ponemos en New York con más presupuesto, la película se transforma en "Bourne Ultimatum"; aún si dejamos el resto de la película intacta.
  • ..."Cars" fuera una película actuada por Michael J. Fox, se llamaría "Dr. Hollywood".
  • ...no supieramos leer y nadie nos dijera el título, no sabríamos que estamos viendo otra película de James Bond en "Casino Royale".
  • ...a Clive Owen le damos miles de armas en "Children of Men", sería como ver "Shoot'em Up", pero con menos testosterona.
  • ...no fuera por años de publicidad y sobrevaloraciones, después de ver "Coraline", nadie recordaría que existió "The Nightmare Before Christmas".
  • ...Jake Gyllenhaal no estuviera en "Donnie Darko", sería una pésima película. Aceptémoslo.
  • ...sigue repitiéndose la misma fórmula en las películas, pronto veremos una película que se llame "Tim Burton" (véase "Ed Wood" para la comprensión total)
  • ..."El laberinto del Fauno" fuera una producción norteamericana, más allá de no tener la misma esencia, el título en inglés podría seguir siendo "Pan's Labyrinth", pero en la traducción se llamaría algo así como: "La niña y el fauno del infierno".
  • ..."El Orfanato" no tuviera a Edgar Vivar, no sería tan genial. Y eso que detesto Chespirito.
  • ...Jim Carey interpretara a Tyler Durden, seguramente se llamaría "Irene, yo y mi otro yo"
  • ...no salieran vampiros, "From Dusk Till Dawn", sería una buena película de gangsters.

20091210

Después del flujograma de "Hader, better, faster, stronger", llega el flujograma de"Hey Jude"

20091209

IE is being mean to me... again

20091206

Colección parcial

PICHE
MARLON
JESSICA
GABRIELA
DIEGO

ROBERTO
PAMELA
ADRIANA
ESTÉFANY
ANDREA
ESTÉFANIE

ROSA
ATILIO
KELLY
JOSÉ ROBERTO

Las gentes

Hoy por la mañana me pasó que quería estar solo. Completamente solo. De vez en cuando, creo, a todos nos da por querer alejarnos y sentirnos, no sé, únicos tal vez. Ir hacia un edificio derruido, socavar en el fondo de nuestros pensamientos, contemplar alguna pared vacía y blanca para ver, con notable claridad, el absurdo precario de la existencia, la verdadera inutilidad de la muerte, lo trágico y lo fugaz de los sentimientos... En fin, pensar en todas esa cosas que olvidaremos en cuanto nos pongamos en contacto con otro ser humano igual de solitario que nosotros.

Como sea, no pude lograrlo. Hay tanta gente en este mundo que llegar a tener un momento con uno mismo es demasiado pedirle a la suerte, o a la demografía.

Me entró esa angustia desde temprano, cuando viajaba en el autobus. Salí a esperar a la parada y ahí, como si nada, había por lo menos siete personas esperando el mismo bus que yo; un bus que, dicho sea de paso, tiene capacidad para ochenta personas y hace dieciséis paradas en el recorrido. No es que yo sea un ser antisocial, pero es que no es necesario ser matemático para saber que esa relación entre personas y estaciones no puede salir bien. Tres paradas después de la mía, el vehículo iba topado, atiborrado de licenciados y contadores y secretarias y obreros y estudiantes. Ahí empezó la ansiedad. Quería salir del bus aun en movimiento, lanzarme contra el suelo y pasar horas ahí tirado, yo solo, sintiendo el calor del asfalto en la cara; pero me puse a pensar que, como en esta maldita ciudad todos están en todas partes, no iba a pasar ni dos minutos cuando alguien se iba a acercar a estorbarme con sus primeros auxilios y llamadas a emergencias. Preferí seguir escuchando la canción de moda que se está escuchando últimamente y dirigirme a mi trabajo. Por suerte iba temprano, así que me bajé una cuadra antes y empecé a caminar para disfrutar un poquito del smog y de la publicidad ofensiva que abunda en la avenida cerca de la oficina.

Estaba solo. A lo lejos, en la acera opuesta, solo caminaban desconocidos; cada quien con sus propios problemas, ninguno que me pudiera molestar. Nadie que yo pudiera molestar. No daba ni trece pasos cuando sonó el celular. Era mi novia. El hecho de tener una pareja ya demuestra, entre otras cosas, un desequilibrio psicológico avanzado; pero conseguir un celular y darle el número a alguien es porque ya no se tiene dignidad ni sentido común. Ese aparato representa la invasión, voluntaria, de una especie de por sí omnipresente. La llamada fue corta, me habló solo para invitarme al cine, ahí por lo menos gente está callada así que le dije que sí iría. Cuando terminamos de hablar, entre tanta y tanta cursilería, ya estaba en la puerta de la oficina.
Colgué el teléfono. Puse la mano en la puerta, la empujé un poco. Cerré los ojos y me regresé.
Corrí, corrí y volví a correr. Llegué a mi apartamento. Cuando entré todo me recordaba algo, todo me recordaba más gentes: la vajía que me regalaron mis padres cuando me mudé, el sillón donde cogía con mi novia, la cama donde cogía con mi amante, la refrigeradora donde pongo las cervezas para mis amigos. Todo. Aventé todo lo que estaba a mi alcance, revolví la ropa, tiré la comida, apagué y encendí varias veces las luces, hice todo lo que uno puede hacer solamente cuando se está en completa soledad, lejos de los demás. No bastaba, todo me recordaba más y más a mis amigos, familiares y desconocidos. Salí del edificio. El viento en los puños cerrados, las piernas como si fueran prestadas, buses, carros de todos los colores, paradas llenas de gente, restaurantes y comedores, parejas y niños, trabajadores, cables de televisión que muestran más personas, vagabundos y peatones que me veían como si fuera un desquiciado.

Paré en seco. Había recorrido media ciudad y estaba en el centro. Donde más aglomeración hay. Grité. Todos volvieron a verme. Grité de nuevo. No recuerdo qué. Se acercaron algunos oficiales, les expliqué que había tenido un mal día y me aclararon que apenas eran las nueve de la mañana, les dije entonces que había tenido una mañana terrible, que ellos en parte tenían la culpa por tener armas y no matar a todos los que estorban. Se enfadaron, pero, en lugar de llevarme a una celda vacía y húmeda, tomaron por loco y se fueron. Empecé a caminar.

Son las cuatro de la tarde y sigo caminando. Tengo que encontrarme con mi novia en el cine a las siete y media. Tengo tiempo para planear lo que diré; comenzaré a hablar de lo mucho que la quiero y me echaré la culpa a mí; llorará y me nunca me perdonará; pero al menos me dejará solo. Mañana iré al trabajo, le hablaré al celular y me arrepentiré de todo lo que dije hoy. Pero esta noche, al menos, dormiré tranquilo.

20091205

Cumbia Imperial


La fuerza de la cumbia nunca fue tan poderosa.

20091202

Sediento (Me gusta Ok-vin Kim)